jueves, 24 de abril de 2014

Serse Coppi y la París Roubaix


18 de abril de 1949.

París- Roubaix.

 
Serse Coppi trata de mantenerse sobre su bicicleta en el tramo de pavés por el que está pasando. Le cuesta mantener el equilibrio sobre los adoquines bañados de agua y barro en los que su bicicleta no para de traquetear. Serse no deja de oír el ruido continuo del metal de las diferentes partes de su bicicleta chocando entre sí. La cadena roza con el desviador y atrás golpea las vainas, las bielas parecen que se van a caer del cuadro y las ruedas literalmente saltan de un adoquín a otro. En esos momentos puede sufrir un reventón o cualquier avería mecánica, pero no deja de pedalear ya que en el pavés hay que ir lo más rápido posible, como el resto de ciclistas que le acompañan. Todos van rápidos y muy juntos. La calzada es tan estrecha que los manillares se tocan unos con otros, los ciclistas se estorban entre sí y se dan gritos y empujones. Tras una curva a su izquierda Serse se incorpora a una carretera ancha y lisa por lo que deja de oír el traqueteo. Suspira aliviado. En la nueva calzada el pelotón se ensancha y el ambiente se tranquiliza. Mira a un lado y a otro y a su derecha encuentra a su hermano Fausto, que también le está mirando. Fausto también suspira, “Al fin y al cabo él también sufre” piensa.

Serse, el presumido, el galán, el que monta en bicicleta para aumentar su estatus social, no entiende a su hermano Fausto, el tímido, el enjuto y que monta en bicicleta por placer y arte. Ambos, hijos de agricultores en plena época de entreguerras y que crecieron conociendo el hambre y la necesidad, un día comenzaron en el mundo del ciclismo para escapar de ambas. Pero a partir de ahí, pese a que comenzaron un camino en común, comenzaron a divergir.

-          Antes de entrar en cada tramo de pavés hay que ir bien colocado- le dice Fausto tras el suspiro.

Serse piensa que Fausto tiene razón. Antes ya ha visto como el gran grupo al pasar de una carretera ancha a una mucho más estrecha forma un embudo el cual hace que el pelotón se estire. En estos casos, si se produce un intento de fuga por parte de la gente que vaya en la parte de delante es muy difícil unirse a ella. A eso hay que sumar que si se produce una caída importante que bloquee el paso de los ciclistas que se han quedado atrás se pierda un tiempo precioso que después hay que recuperar. Por todo ello es importante estar delante del pelotón cuando se acerquen a un nuevo tramo de pavés, pero ¿Cuándo será el siguiente? Para Fausto y para él es la primera vez que corren en la París- Roubaix y no conocen cuando será el siguiente tramo.

-          ¡Vamos!- le dice Serse a Fausto y comienzan a remontar posiciones en el gran grupo.

Cuando ya está en el nuevo tramo de pavés, Serse no aparta la mirada de la calzada por la que circula, sabe que en el lateral hay una franja de terreno libre de adoquines donde puede evitar el tembleque que provocan éstos. Pero su ancho es de apenas diez centímetros y está muy cerca del público que abarrota la carrera. Se va tan deprisa que un espectador despistado puede apartarse demasiado tarde al paso de un ciclista y tirarle. A eso hay que añadir que con la lluvia de los últimos días en esa franja libre de adoquín se puede encontrar barro. En uno de los primeros treinta tramos de pavés que tiene la carrera Serse ha visto como un belga, al coger ese lateral, ha dado con sus huesos en el suelo cuando se le ha resbalado la rueda delantera. Prefiere ser precavido y aguantar en el centro de la calzada pese a que desde hace tiempo las muñecas y los brazos los tiene completamente cargados. Antes de entrar en los adoquines ha colocado las manos en la parte baja del manillar, cerca de las manetas de freno, no vaya a ser que tenga que echar mano de ellas y las aguanta ahí hasta la salida del adoquinado. No se atreve a moverlas por miedo a perder el control de la bicicleta. Al salir de ese tramo, Serse apoya las manos en la parte central del manillar para darse un respiro y es entonces cuando se da cuenta de un dolor en la palma de la mano, se da un tiempo y la mira entre el hueco de sus guantes y descubre que se ha hecho una herida como consecuencia del roce con el manillar y el tembleque del dichoso pavés. Afortunadamente con el dolor de piernas que lleva no le duele tanto la herida. Fausto se acerca por detrás:

-          ¿Qué has comido?

-          ¿Qué?- Serse está pensando en la herida y no ha escuchado.

-          ¿Qué si has comido algo?- le grita Fausto, no sin antes hacer una mueca de reproche.

Ahora Serse si le ha escuchado bien y antes de contestar observa a su hermano mayor. Fausto, el que se sincroniza con su bicicleta de tal manera que la máquina y el hombre parecen uno solo con un pedaleo constante y ágil y en cambio Serse es el que se pelea con ella para llegar a tener un ritmo irregular y trabado. Fausto, el que ha contratado a un nutricionista y a un masajista en exclusiva y sin embargo Serse es el que come lo que le viene en gana a cualquier hora y cuando termina una dura etapa sobre la bicicleta prefiere tumbarse en la cama y no recibe a ningún masajista. Fausto, el que ha ganado Giros de Italia, Milán- Sanremo y ha batido el récord de la hora y Serse es el que aún no ha estrenado su casillero de victorias. Fausto, al que el gran equipo Bianchi llamó a su puerta hace años para ser el líder del equipo y Serse el que fichó también por ellos como una de las condiciones que puso el nuevo campionissimo para su contratación. Fausto siempre tan perfecto y tan encima de Serse.

-          Sí, Fausto, sí. Dos bolas de arroz y un plátano. No te preocupes por mí.- y para sí mismo termina diciendo- No tienes que preocuparte por mí.- y afrontan una curva a la derecha que les lleva a un nuevo tramo de pavés. Serse pasa a la cabeza del pelotón. Está enfurecido.

Después de pasar el tramo de pavés, Serse está solo, no le acompaña nadie. Estaba tan absorto en lo que iba pensando que sin querer ha impuesto un ritmo tan alto que ningún ciclista le ha seguido. Serse sabe que está muy lejos de meta y que no llegaría a ganar por lo que baja la velocidad para dejarse atrapar por el grupo. Atacar de lejos es el estilo de Fausto, no el suyo. Al bajar la velocidad, Serse también se tranquiliza mentalmente y se convence de que quizá él dependa de su hermano mayor en muchos aspectos, pero sabe que Fausto también depende de él. Si no ¿qué hubiese sido de la vuelta de Fausto a la competición? Aún recordaba la estancia en Roma después de que acabara la segunda guerra mundial. Allí corrieron en un equipo Società Sportiva Lazio durante unos meses en los que no les aseguraban el sueldo, ni el material, ni las carreras en las que competir. Fausto no paraba de maldecir los años perdidos por la guerra y Serse tenía que convencerle cada mañana para salir a entrenar recordándole que tenía que demostrar a todos que aquel ganador del Giro de 1940 había vuelto para seguir ganando. ¿Qué hubiese sido del pesimista Fausto sin el optimista Serse? Envuelto en sus pensamientos Serse es absorbido por el gran grupo y nota una mano que le toca en la espalda.

-          ¿Qué te ha pasado? ¿te has agarrado a una moto de la organización?- pregunta Fausto.

-          La emoción de la carrera, ya sabes…- y Serse sonríe a Fausto.

 

Pasan los kilómetros y Serse siente como el agua y el barro que levantan las ruedas de las bicicletas se le ha ido adhiriendo a su piel. En la cara el sudor y el barro forman una mezcla que a veces le entra en su boca. La mezcla sabe a sal y a arena por lo que escupe cuando nota ese sabor. Cuando siente sed echa mano del bidón y también escupe el primer trago por el barro que se ha quedado en la boquilla de éste. Al igual que su cara, siente su espalda y el culo calados por el agua y el barro que son expulsados por su propia rueda trasera. En esos momentos se siente guarro. Serse maldice a los adoquines, al barro, al agua y al belga y dos franceses que se han ido por delante del grupo delantero en el que está. Lleva algo menos de 240 kilómetros de etapa en las piernas, quedan unos diez kilómetros para terminar y lo peor de todo es que el ritmo del pelotón es frenético. “Al menos ya solo queda un tramo de pavés más”, se consuela.

Serse mira a su hermano Fausto y reconoce la mueca de sufrimiento que en pocas ocasiones le ha visto. Cuando Fausto sufre sobre la bicicleta, tuerce la cara y su vista parece perdida. También arruga la nariz y levanta un poco el labio superior. Como si Fausto supiera que la mirada de su hermano Serse fuese una pregunta le dice:

-          ¡Uffffff! No voy. No tengo piernas.

Serse se sorprende al ver que él va más entero que su hermano Fausto. ¿Cuántas pedaladas han compartido juntos? ¿Cuántos miles de kilómetros de entrenamientos alrededor de Novi Ligure? Y siempre Fausto más entero y por delante de él. ¿Cuántas veces no se ha dado por vencido cuando subiendo cualquier cuesta en paralelo a Fausto ha sido incapaz de mantener el ritmo que imponía él? Y ahora es él el que va mejor. Serse nota que aún tiene fuerzas y se mantiene en la cabeza del pelotón mientras su hermano aguanta como puede en la cola del mismo.

El último tramo de pavés está en la ciudad de Roubaix. Es corto y Serse apenas lo nota bajo él. Cuando lo pasa se siente liberado del maldito traqueteo y en su cabeza solo le ronda la idea de llegar al velódromo. El ritmo en el pelotón es muy alto. Parece como si todos hubiesen olvidado los casi 250 kilómetros recorridos, los tramos de pavés, las caídas, las averías mecánicas, el agua y el barro. Todos están nerviosos por llegar lo antes posible. Eso a pesar de que estando tan cerca de meta está claro que la victoria de la carrera se la van a disputar los tres de delante. La llegada al velódromo de Roubaix es precedida por una curva que hay que tomar con prudencia, Serse lo hace y sigue en la zona delantera del grupo. Una vez en el velódromo, los ciclistas tienen que dar una vuelta y media para terminar la carrera. Antes de pasar por primera vez por meta, Serse levanta un momento la cabeza para hacerse a la idea de como tiene que lanzar el sprint. Sin querer observa a los tres escapados que ya están en la línea de meta. No le da tiempo a analizar mucho más, puesto que tiene que hundir su cabeza en el manillar para mantener la velocidad y defender su posición. Aunque no sea el sprint de la victoria, lo va a disputar. Cuando quedan algo menos de doscientos metros un belga que va delante suyo lanza el sprint poniéndose de pie sobre su bicicleta. Serse se incorpora también sobre ella y empieza a adelantarle por su derecha. Primero alcanza su rueda trasera, después pasa al propio ciclista. Es en ese momento cuando el contrincante ha notado su presencia y trata de apretar más. Cuando Serse va a alcanzar su rueda delantera imagina que es la de Fausto. Por un momento en la que las dos ruedas van en paralelo cree que no va a poder con él, que Fausto una vez más será mejor y que él de nuevo habrá perdido. Pero Serse, en un último y desesperado esfuerzo hunde con rabia aún más los pedales, estira su bicicleta con las dos manos alejándola de sí mismo y pasa por delante del belga en la línea de llegada. Serse está exhausto.

La inercia de la bicicleta hace que ruede durante bastantes metros sin dar una sola pedalada. Ha recorrido un lateral completo de la pista y decide terminar la vuelta por lo que empieza a pedalear otra vez lentamente. En esas primeras pedaladas después del sprint se nota las piernas cargadas. Hay muchos ciclistas a lo largo del recorrido por lo que los tiene que esquivar. Entre ellos está Mahé, que está dando la vuelta de honor, él ha sido el ganador de la carrera. Cuando llega de nuevo a meta ve a Fausto que está hablando con un juez de carrera. Fausto está haciendo gestos ostensibles y el juez de carrera le enseña las dos palmas de las manos como pidiendo calma. Cuando los hermanos cruzan las miradas Fausto indica a Serse que vaya hasta allí. Cuando llega, su hermano le dice.

-          Los tres primeros se han equivocado de recorrido y tienen que ser descalificados. ¡Has ganado la carrera Serse!

Serse se queda sin palabras. Le invade una sensación de euforia pero también de intranquilidad. No tiene tan claro como Fausto que le vayan a dar como ganador tan fácilmente.

-          Pero ¿Qué ha ...?

Serse no termina de preguntar porque le corta el juez de carrera increpando a Fausto:

-          Eso tenemos que estudiarlo, ha sido un error de la organización.- con la mirada empieza a buscar a alguien por detrás de los Coppi para salir de la situación- Discúlpenme tengo que tratar el asunto.

El juez de carrera se marcha dejando a los dos hermanos.

-          Serse, tranquilo. Voy a hacer todo lo posible para que se reconozca tu victoria. ¡Has ganado la París- Roubaix!

Fausto abraza a Serse y éste se emociona por las palabras de su hermano. Sabe que va a luchar todo lo que pueda para que le otorguen la victoria y se pregunta qué podría hacer sin él.

La noticia de la posible descalificación había corrido rápido entre todos los presentes, incluso antes de que llegara el pelotón, por lo que los ciclistas que rodean a los hermanos comienzan a felicitar a Serse, los periodistas empiezan a hacer fotos y la gente posa junto al campeón. Finalmente se acerca un juez de carrera a y le dice que él será quien suba al pódium como primero de la carrera. Serse pasa el brazo por detrás a Fausto y le da un beso en la mejilla. Alguien inmortaliza el gesto con una fotografía.

 

 

El deporte en general y el ciclismo en particular son bastante crueles con aquellos que acompañan y llevan al ganador a la victoria. Podríamos recitar de memoria los ganadores de los últimos años del Tour, Giro y cualquier otra clásica, pero es difícil que nos acordemos de algunos o todos los compañeros que les ayudaron a conseguirlas. Siempre recordamos al ganador, pero no al compañero que le ayudó para conseguirla. Y es que hay quién dirá que el ciclismo es un deporte individual. Y lo es en cuanto a que la bicicleta es impulsada por UNO MISMO, pero a partir de ahí el componente grupal y la colaboración de los compañeros es una parte fundamental para que se pueda conseguir cualquier tipo de victoria individual. En el argot ciclista, aquellos que acompañan al líder se denominan gregarios. Este término no es casualidad ya que el fin de su trabajo es acompañar y cubrir las necesidades de aquel. Suministrarle agua, comida, ropa de abrigo y en caso necesario darle su propia bicicleta si es que le hace falta.

Fausto fue el primer ciclista moderno en muchas cosas. Se preocupaba por mantenerse extremadamente delgado en épocas de competición y llevaba una estricta dieta. Fue de los primeros que contó con masajes varias veces por semana y era muy perfeccionista en sus entrenamientos. Como no podía ser de otra manera, también impulsó la labor del gregario para conseguir sus propias victorias. Y si Fausto fue el primer ciclista moderno, Serse fue el primer gregario de lujo. No solo porque le acompañara y trabajara para él en cada carrera, si no porque le acompañaba más allá de ellas. Serse era el complemento perfecto de Fausto y aquel que le daba ánimos cuando el campionissimo no se sentía como tal.

En una época en la que llevar la chichonera no estaba bien visto, Serse sufrió una fuerte caída. Era el 20 de junio de 1951 y se disputaba la etapa que finalizaba en Torino durante el transcurso del Giro del Piamonte. Como tan solo se encontraba a un kilómetro de meta se subió a su bicicleta y llegó a ella. Una vez en el hotel comenzó a quejarse de un fuerte dolor de cabeza y media hora después perdió el conocimiento. Nunca más lo recuperó. Los que conocieron a Fausto coincidieron en señalar que desde la muerte de su hermano jamás volvió a ser el mismo.

                Este relato pretende ser un homenaje a Serse, el gregario de lujo de Fausto, sin el cual no habría conseguido muchas de sus victorias.

 

Sesenta y cinco años después de aquello, la París- Roubaix sigue siendo una de esas carreras que no deja indiferente a nadie que la corra o la vea. Sigue habiendo casi 50 kilómetros de duro pavés en casi 30 tramos en los que un lateral sin adoquines puede dar un respiro a los ciclistas. Aún hoy en día puedes ver el barro adherido a los ciclistas, si es que ha llovido días antes, y si no ha sido así, es el polvo el que deja la huella en sus rostros cansados.

Valga este relato como homenaje también para ella, para la grande entre las grandes. La París- Roubaix.

miércoles, 9 de abril de 2014

Los guantes de Kahn


Oliver Kahn no se lo puede creer. En veinte años de experiencia defendiendo la portería de todos los equipos en los que ha jugado jamás ha vivido una noche como aquella. Y por supuesto nunca en los 140 partidos que ha disputado en competición europea. Pese a la mala imagen mostrada por su equipo, han conseguido clasificarse para la semifinal de la UEFA. Ha sido gracias a un gol de cabeza de su delantero Luca Toni, casi al final del partido. Kahn se abraza con sus compañeros y se felicitan. Todos juntos van a uno de los fondos del estadio del rival, donde está su afición, para agradecer el apoyo incondicional. Cuando vuelven hacia el túnel de vestuarios, ven la desolación que ha causado la eliminación en los jugadores rivales. El portero del otro equipo está de rodillas en el césped frente a la portería que ha defendido en la segunda parte de la prórroga. Tiene las manos en la cara y los guantes no dejan ver las lágrimas que caen. Otros jugadores rivales están tumbados y con las manos en la cabeza. Los compañeros de Kahn se acercan a algunos de ellos y tratan de consolarlos y levantarlos del suelo.

Antes de entrar en el túnel de vestuarios Kahn se da cuenta de que hay un niño, aficionado del otro equipo, que está llorando desolado por la derrota. El niño está abrazado a su madre. Kahn no se lo piensa dos veces y se quita los guantes, se acerca al foso que separa las gradas del campo y le hace un gesto al niño para que coja los guantes. El niño no reacciona y es la madre la que le indica con la mano que sí, que puede tirarlos, ella los cogerá. Kahn le tira los guantes a la madre y acto seguido desaparece por el túnel. La madre coge los guantes y se lo los ofrece a su hijo. Ella también quiere buscar el consuelo al llanto del niño. Éste acaba de ver como su equipo ha perdido en los últimos minutos el posible pase a semifinales de la UEFA. El niño se restriega los ojos, se sorbe los mocos, coge un guante, lo palpa, coge el otro y los agarra con fuerza con una sola mano. De nuevo empieza a gemir y con un movimiento seco tira los guantes hacia el terreno de juego, pero no llegan y caen al foso que separa las gradas del campo. La madre ríe en silencio. El niño no quiere ningún tipo consuelo, el niño es del Geta… 

 

 

Hay que situarse diez minutos antes de que el niño desprecie el regalo del meta alemán, apenas quedan cinco para que termine la segunda parte de la prórroga y por lo tanto del partido. El Bayern va a por todas ya que con un solo gol pasan la eliminatoria. Kahn va a sacar una falta desde casi el medio campo en su propio terreno de juego. Entonces ocurre algo inesperado. La cámara abre el ángulo para enfocar un poco más atrás del guardameta alemán. Aparece corriendo un aficionado que lleva al cuello una bufanda azulona. No hay duda, es un hincha del Geta.

Él pasa delante de la portería que ahora defiende el alemán, del punto de penalti, de la media luna del área y se dirige directo al portero que va a sacar una falta. Desde que el Geta marcó el tercero no para de pensar que hay que perder tiempo como sea, y más cuando tan solo se han puesto a un gol de eliminar a su equipo. Por eso ha saltado al terreno de juego. El personal de seguridad de las otras bandas aún no se ha dado cuenta de que está en el campo. Ellos seguirán mirando a las gradas aunque el público ya nota su presencia y se oyen gritos, algunos de ánimos, otros de reproche y unas risas. Cuando ha sacado la suficiente distancia al de seguridad del fondo por el que ha saltado corre más lento. Está ahorrando algo de fuerzas que después va a necesitar. Por fin llega a su destino. Kahn aún no ha sacado. Le grita mientras corre a su alrededor: "¡Feofeofeo! ¡Que eres muy feo! ¡Eres más feo que pegar a un padre con un calcetín!" A pesar de que busca sacarle de sus casillas no ve que haga ninguna reacción, ni siquiera se asusta del extraño que ha llegado por su espalda. Tampoco ve a ningún jugador del Bayern que reaccione. Con todo el Bayern al ataque, al único que tiene cerca es a Braulio, el delantero del Geta. Kahn solo pone un brazo en jarra y con el otro le señala mirando al árbitro. Él sigue corriendo a su alrededor y le increpa: "¡Que feo eres, cabrón!". La gente de seguridad ya reacciona, el de la banda más cercana corre hacia él. Piensa que el alemán no le entiende porque no está hablando en su idioma y no tiene ni puñetera idea de cómo se dice feo en bávaro así que le ataca en inglés, a ver si así le entiende: "Ugly! Ugly! You are uglier than fight a father with a sock!" y aun así tampoco reacciona. Piensa: “Será cabrón... y feo. Feo porque lo es y de cerca aún más.” Los de seguridad se acercan y no le queda más remedio que coger el balón, se agacha mientras sigue corriendo y según lo agarra se lo tira y le da en toda la cara. Kahn solo suspira. Le dice: "Joder, para ser portero andas corto de reflejos. ¡Feo!" y esto, aunque se lo diga en castellano, lo ha entendido. No se sabe si por el tono de reproche o porqué él mismo se ha dado cuenta de lo torpe que ha sido. El Coliseum se ríe y empieza a cantar un: “¡Toooooontoooo, tooooooontoooooo!” Por fin parece que reacciona… ahora que se tiene que ir por patas. Tiene muy cerca a los de seguridad y se va corriendo para sortearlos. Le grita a Braulio cuando pasa a su lado: "joder Braulio, ¡Hay que perder tiempo que estos nos meten un gol!" y recorta a uno de seguridad que venía por su espalda, otro se acerca, le va a coger seguro y justo en el último momento le esquiva y hace el gesto de los recortadores encorvando la espalda y llevando las manos por detrás sobre la cabeza “¡Uuuuuuuuuuuyyyyyyyyyyyyy!” grita el Coliseum. Se da cuenta que el de seguridad de la banda más pegada ha dejado su puesto vacío, allí nadie le podría impedir que vuelva a saltar a la grada. Pensando en esto se dirige corriendo a esa banda, comienza a esprintar y saca ventaja a los de seguridad. De un brinco salta la valla de publicidad y con cuidado salta el foso apoyándose en la red mientras va pensando que la red aguantará su peso para minimizar (al menos mentalmente) el dolor de la posible hostia.

Con el ajetreo de la invasión pocos se han dado cuenta que entre los rivales alemanes se ha liado una buena. Muchos jugadores del Bayern han protestado al árbitro el tiempo que se ha perdido por la interrupción. Entre ellos Luca Toni, que ha recorrido más de veinte metros para increparle al árbitro que no se olvide que tiene que añadir más tiempo de descuento. El juego se reanuda. Kahn saca, la pasa a su banda izquierda, tras una serie de pases cortos entre los alemanes, el balón lo cuelgan al área del Geta, Luca Toni intenta rematar de cabeza pero no llega y el balón se pierde por la línea de fondo. El Getafe pierde algo de tiempo en el saque de puerta. Un par de jugadas más y el partido acaba. Cuando el árbitro pita el final el Coliseum es una fiesta. Se llena de júbilo y alegría. Los hombres se abrazan y las parejas se besan. Los jugadores del Geta se arrodillan en el campo, después se abrazan y se felicitan. Todo es alegría.

 Kahn va camino a los vestuarios malhumorado, en veinte años bajo la portería de grandes equipos jamás se ha sentido tan avergonzado después de dar tan mala imagen. Han sido eliminados por un equipo desconocido en Europa y encima en su última temporada en activo. Kahn jamás pensó que su último partido en la competición continental fuera a ser en un estadio pequeño. Se imaginaba en un Camp Nou, un Bernabéu e incluso en su propio estadio, el Allianz Arena. Kahn increpa a sus jugadores, está muy enfadado. Antes de entrar en el túnel de vestuarios se está quitando los guantes y con rabia los tira por el foso que separa el campo de las gradas. Mientras, un niño sonríe feliz en los brazos de su madre.


jueves, 13 de marzo de 2014

EL CUADRO DE PACHÓN

Los domingos por la mañana iba a veros jugar al estadio de las Margaritas. Por aquel entonces, los chavales que no habíamos cumplido aún los catorce años teníamos un carnet especial gratuito. El mío aún lo conservo de recuerdo. En la parte delantera tiene una foto en la que tengo cara de niño y por detrás viene la fecha en la que cumplía catorce años. Aquellos que teníamos ese carnet entrábamos por una puerta al lado de la puerta principal. Después de entrar en el estadio nos poníamos en el fondo más cercano a la Avenida de las Ciudades y allí esperábamos a que comenzara el partido. Mientras esperábamos podíamos oler el perfume del estadio de las Margaritas. Olía a humo de puro y césped recién regado. Las gradas del estadio no tenían mucha altura y nos costaba ver las jugadas que se producían en la otra portería. Tanto era así que había veces que teníamos que esperar a la reacción de los jugadores y el público para saber si la jugada había acabado en gol o no. Como no podía ser de otra manera, por aquel entonces las gradas no tenían asientos y las ubicaciones estaban marcadas con pintura en el hormigón para que uno permaneciera de pie en su sitio. La mayor parte de las veces nos sentábamos sobre el hormigón. Recuerdo que un día un empleado del club nos dijo que teníamos que estar de pie sobre nuestro sitio y así lo hicimos hasta que nos cansamos y nos volvimos a sentar.

Antes de comenzar cada partido se oía el himno del Getafe distorsionado a través de unos pequeños altavoces y durante el partido se oía la voz de Caballero, el portero del Geta, dando indicaciones al resto de jugadores. Gritos y más gritos. En las faltas, en los córners en contra… cuando aún no había terminado el encuentro Caballero ya estaba sin voz.

Recuerdo vagamente a algunos de los jugadores que militaban en el Getafe por aquel entonces: el ya mencionado Caballero, Rafita, Pedro, Guerrero, Montero y otros tantos que ahora mismo no recuerdo de memoria. Durante años llegaron y se fueron jugadores, pero siempre que han pasado por el Getafe les he considerado para siempre del Geta. Como si debajo de la camiseta que después vistieron siguieran teniendo el azulón que nos distingue.

En el estadio de las Margaritas he visto partidos de todos los tipos frente a rivales de segunda b y de segunda: Eibar, Leganés, Athletic de Bilbao B, Barça B, Real Madrid B. He visto a equipos que subieron a primera como el Albacete, Mallorca, Murcia así como equipos que tras llegar a primera consiguieron cosas grandes como el Deportivo de la Coruña, Betis, Alavés…

Una vez que cumplí los catorce años no renové con el Getafe. No traté de convencer a mis padres para que me ayudaran a seguir.

Después el Getafe subió a segunda, bajó a segunda b para después volver a segunda. En aquellos años jugaron en el polideportivo Juan de la Cierva. He de reconocer que en esas temporadas no estaba muy interesado en el fútbol y en el Geta. Todos los domingos por la tarde miraba el teletexto buscando el resultado que habíais cosechado esa jornada y poco más. Pero la temporada del ascenso fue diferente. Todo Getafe estaba pendiente. Subisteis a primera. Y subisteis a primera por convicción, por entusiasmo, por ganas y por confianza. Tengo un cuadro de Pachón esperando a que me den mi piso propio para colgarlo en mi casa (si me deja mi mujer). En ese cuadro se refleja todo eso. En el cuadro aparece Pachón de espaldas y la cara de perfil sonriendo. Señala a alguien después de haber marcado uno de los goles que nos dio el ascenso contra el Tenerife. El gesto es una dedicatoria pero también es un “lo sabía”, es un “podemos”, un “vamos a ganar”, un “somos mejores”. He de reconocer que mi melodía en la alarma del móvil, con la que me levanto todas las mañanas a las 5:40, es la locución del gol de Pachón que hacía el 2 a 5 al Tenerife cuando ya se sabía que subíamos a primera. Es lo que me pone las pilas para comenzar el día.

Cuando subisteis a la categoría de oro no esperábamos que aguantarais mucho. Equipo que lleva toda la vida en segunda, segunda b y que un año de repente se planta en primera. Todos pensábamos que el sueño duraría poco. Nada más lejos de la realidad. El Getafe es un equipo con una historia en primera y que ha ido cosechando victorias en otras competiciones. Y eso gracias a vosotros. A los jugadores.

Ahora si que puedo nombrar muchos más jugadores: Pachón (milagroso), Belenguer (eterno capitán), Casquero (puro ímpetu), Contra (raza), Abbondanzieri (figura), Vivar Dorado (valentía), De la Red (inteligencia), Güiza (temperamento), Manu del Moral (esas diagonales), Soldado (killer).

Recuerdo con especial cariño la semifinal de copa del Rey contra el Barça. Veníais de perder allí 5 a 2 después del gol de Messi que se va de todos (“¡pero que no te valió para nada!” digo cada vez que lo veo por la tele). En Getafe, en el estadio y en todos vosotros se respiraba un “se puede”, un “vamos a pasar nosotros”. Y así fue. Recuerdo muy bien el gol de Casquero. Un Casquerazo. Pegada de bolea tremenda, parece que el balón va a coger altura y se va a ir por las nubes pero no es así y acaba en el fondo de la red. En el descanso aún íbais 2 a 0. Luego el gol de Vivar Dorado y el de Güiza. Aquel día me hice un chichón de los gordos al saltar en mi casa con el tercer gol. Me dí con el marco de la puerta. Después la final de copa contra el Sevilla. Ellos metieron la que tuvieron. Vosotros no. Y poco más…

Al año siguiente jugamos UEFA y fuimos la sorpresa. Eliminamos al Twente sufriendo y gracias a la parada de Abbondanzieri de un penalti. Ganasteis al Tothenham inglés gracias a un golazo de Braulio. Ganasteis al Anderlecht, empatasteis con el AEK de Atenas en Grecia y le goleasteis aquí por 3 a 0. Eliminasteis al Benfica y llegasteis a la eliminatoria frente al Bayern. Resulta que los alemanes ni siquiera sabían donde estaba nuestra ciudad. Mal asunto… Allí jugasteis un gran partido donde empatamos a 1 con un gol del gran Cosmin Contra. La pelota entró muy despacito en la portería. Fue un tiro sin mucha potencia pero con mucha colocación. Kahn y los defensas no pudieron hacer nada por evitar el gol allí donde solo un equipo español ha ganado al Bayern, el Deportivo de la Coruña.

La vuelta se disputó un 10 de abril de 2008. Nunca olvidaré esa fecha. En el minuto 4 nos quedamos con 10 por expulsión de De la Red y la grada se temía lo peor. Adiós al sueño. Pero aguantásteis. Entró Belenguer para ocuparse de Luca Toni en la defensa. Antes del descanso, Contra nos puso por delante. Recuerdo que en la celebración del gol un amigo me cogió en bolandas cuando él tenía sus pies apoyados sobre el reposaespaldas del asiento. Si nos llegamos a caer nos matamos. La segunda parte nos tocó sufrir. En los últimos minutos del partido Ribery aprovechó un rechace en el área y empataron. Nos fuimos a la prórroga. Al poco de comenzar el tiempo extra llegó el señor Casquero y le metió un Casquerazo al señor Kahn que a pesar de la estirada no pudo evitar el gol. Gritamos de alegría, no nos lo podíamos creer. Dos minutos después Braulio marcó el 3 a 1 y el Coliseum rugía y temblaba. Después Luca Toni aprovechó un balón mal bloqueado del Pato Abbondanzieri 3 a 2. Y en el maldito minuto 117 otra vez Luca Toni marcó el 3 a 3 para el Bayern. Todos nos quedamos congelados. De vuelta para casa fui andando (tampoco funcionaba a esas horas el metro) y pasé por un parque de Getafe. No había luces o no las recuerdo. Todo estaba negro, oscuro y frío. No conseguí pegar ojo hasta las 4 de la mañana y a las 6 me levantaba. A pesar del disgusto por aquel partido, al año siguiente me descargué los partidos de esa eliminatoria. Los he visto alguna que otra vez. Al cabo del tiempo he aprendido a saborear la victoria en esa derrota. Fuimos capaces de jugar un campeonato de la UEFA de matrícula y les plantamos cara a todo unos campeones de Europa, el Benfica y el Bayern. Me sorprendió Belenguer en una de sus últimas entrevistas que declaró que no había visto, ni quería ver el partido Getafe- Bayern. Si pudiera le diría que lo viera. Él hizo un partidazo cubriendo a Luca Toni. Es para sentise orgulloso.

Después llegó vuestra segunda final en la copa del Rey y el propio Rey iba con vosotros. Recuerdo que dijo algo así: “me gustaría que ganara quien perdió el otro día…” también es cierto que tampoco perdisteis… Esa final la dejasteis de ganar en menos de 10 minutos, lo que tardaron en meteros dos goles. Después recortó Granero de penalti pero en la segunda parte Morientes nos remató con el 3 a 1 final.

Después de aquello jugasteis una temporada en la UEFA. No pasamos de la liguilla.

De las temporadas siguientes recuerdo grandes partidos como el 1 a 0 frente al Villareal jugando con uno menos. Partidazos contra el Bilbao, Real Madrid e incluso contra el Betis de esta temporada.

También habéis vivido situaciones más dramáticas en las que os habéis salvado del descenso en la última jornada (en Santander y en San Sebastián) y esas situaciones me recuerdan en la que estáis ahora. Viendo los equipos en los que habéis jugado anteriormente sé que habéis vivido situaciones peores que la que actualmente estáis viviendo y habéis seguido hacia delante. Por eso os pido que no dejeis de intentar ganar en cada partido, seguid confiando en vosotros mismos y en cada jugada, regate o disparo a puerta que hagáis. Y aunque no salga como habíais pensado, seguid intentandolo porque así es la historia del Geta: habla de la constancia, la perseverancia y de saberse reponer frente a las derrotas. Asi lo transmite el cuadro de Pachon: SE PUEDE, VAMOS A GANAR, SOMOS MEJORES Y LO VAMOS A DEMOSTRAR. ¡VAMOS GETA!

jueves, 14 de noviembre de 2013

Gracias y adiós... o quizá un hasta luego.


En los últimos tiempos no he podido escribir mucho en el blog, debido fundamentalmente a cuestiones de trabajo. Aunque también ha habido otras muchas cuestiones, además de las laborales, que no me han dejado tiempo para escribir.

Comentaros que no he dejado de pedalearcorreronadar. He participado en carreras, he montado en bicicleta… Tampoco he dejado de leer cuestiones relativas al deporte.

Pese a que aún me quedan muchos temas de los que escribir, viendo que apenas puedo seguir escribiendo en el blog he pensado que lo mejor es dejarlo. Tiene 50 entradas donde he intentado plasmar de la mejor manera bastantes recomendaciones para cuando practiquéis deporte. Recordad que estas recomendaciones nacen de mis propias equivocaciones, por lo que aprovechadlas. Quizá algunas de ellas son debatibles, pero ahí las tenéis para tener otro punto de vista. Hay crónicas de carreras e historias que os pueden entretener y también os he intentado plasmar los valores que me han transmitido todos estos años practicando deporte.

También quiero agradecer a la gente que me ha estado ayudando a crear y mantener el blog:

A mi madre por escribir el primer comentario que nunca fue publicado. Por aquel entonces tenía configurado una opción que no dejaba publicar cualquier comentario y ni siquiera llegó a mi carpeta de comentarios a supervisar. No sé el contenido del mensaje pero sí sé lo que querías poner, ¡Gracias mamá!

A mis hermanos que cada vez que publicaba en una red social alguna de las entradas no paraban de comentarla y de publicarla en su propio muro. Gracias.

Gracias también a ti papá, no te pongas celosón…

A Ruth, Mónica y a todos aquellos que me habéis comentado que: la imagen corporativa no era la adecuada o que habéis opinado de los colores o el tipo de letra o las configuraciones varias. Soy técnico y me preocupa más el contenido que el continente… pero el blog me ha enseñado que la imagen también es importante. Gracias también a vosotros.

Al Vinagre, una bestia parda sobre la bicicleta que se dedicó a enviar la dirección web a todos sus amigos. ¡No veáis el subidón que dieron las visitas cuando lo envió! Sé que alguno de esos aún quedan y les digo: tenemos un amigo con un corazón que no le cabe en el pecho. Gracias Vinagre.

A Dani, mi profe de gaita. Gran seguidor del blog. Un auténtico genio y mejor persona. Desborda tanto amor por lo que hace que si diera clases de ganchillo también me apuntaría para que me enseñara (aunque no me atrae para nada el ganchillo). Tengo que confesaros que hay algunas clases en las que me ha transmitido tantas cosas que son más difíciles de digerir que una maratón. Y creedme si os digo que es difícil digerir una maratón… Gracias Dani.

Gracias a Yare, Víctor y Laura por ese viaje desde San Martín de Valdeiglesias hasta Getafe recomendándome temas para escribir. Y gracias por vuestros comentarios.

Gracias a todos los que habéis escrito en el blog pese a mi insistencia: mi hermana Moni, Capy, Maribel. Gracias.

Tengo claro lo mejor que me ha dado el deporte en todos estos años: las personas. Algunas al recordarlas me hacen sonreír, otras hacen que el vello se me ponga de punta, otras me hacen sentir parte de algo… Gracias, gracias a todos vosotros.

Y como no podía ser de otra manera: gracias a ti, Maribel. Que me has apoyado en la iniciativa, que me has revisado lo que escribía, que me has animado para darle vueltas al blog para hacerlo más participativo, que me has sugerido temas para comentar... Eres una CAMPEONA con todo lo que eso significa de perseverancia, abnegación, sacrificio, pureza, alegría y honestidad… (tenía pensada una entrada para describir lo que para mí son los auténticos CAMPEONES y tú lo defines muy bien). ¡Te quiero!

El poco tiempo que tenía para el blog lo voy a invertir en otro proyecto. Es un proyecto a largo plazo pero que empiezo a tener claro: quiero escribir un libro. Será un libro biográfico e histórico para el que me tengo que documentar bastante, incluso batallaré con un idioma que no domino. Este libro hablará de la historia de la Europa de finales de los treinta del siglo pasado, de la Italia de los cuarenta, de judíos, de bicicletas, del Tour, del Giro, de los puertos de los Alpes, de ciclismo, de un ciclista en particular pero también de varios de ellos. Le debo bastante a la bicicleta y quiero darle un buen homenaje.  

Quizá esto se quede en nada, pero sería la excusa perfecta para ir a visitar una ciudad italiana que Maribel y yo tenemos muchas ganas de visitar.

Y si finalmente lo escribo ya solo me quedará tener un hijo. Porque el árbol lo planté hace muchos años, pero no recuerdo donde…

Aquí os dejo las direcciones web de las entradas hasta que blogspot decida:

Título entrada
web
Para empezar
Estirar
Estirar II
La media maratón de Valdemoro
Edificando la base
Un motivo para terminar
Un poquito de fisiología
Maratón de Madrid 2013
Alimentación y deporte (I)
Alimentación y deporte (II)
Hidratación
Carrera contra el VIH
Carrera nike H2O
Alimentación y deporte (III)
Ejercicios de los músculos del tronco (I)
Ejercicios de los músculos del tronco (II)
Valores I. Esfuerzo
Prueba por relevos de Leganés
Los desarrollos de la bicicleta
Valores II. Sacrificio
Cadencia de pedaleo
Carrera por la esclerosis múltiple
Tipos de fibras musculares
Técnica de Carrera
Valores III. Saber perder
http://pedaleacorrenada.blogspot.com.es/2013/05/valores-iii-saber-perder.html
Media maratón por relevos de Móstoles
Chuches y tornillos de la bicicleta
Valores IV. Soledad
Razones para hacer deporte
El flujo
Estilos de natación. Estilo Crol
Principios generales del entrenamiento
La Carrera de San Juan
Estilos de natación. Estilo Braza
Rodaje fraccionado
Bahamontes y el Tour de 1957
Carrera del VIH
Miguel Poblet y la Milán San Remo
Bucear
Zátopek, un campeón en todos los sentidos.
La París- Roubaix y el león de Flandes
Carlos Sastre
Entrenamiento piramidal
La morcuera y canencia by Capy
Entrenamiento progresivo
Entrena cuestas, cueste lo que cueste
Nuevo tipo de estructuración del entrenamiento. La periodización inversa
Mi primera pájara
Duatlon de Valdebebas
Valores V. Disfrutar y amar lo que uno hace