jueves, 6 de junio de 2013

Razones para hacer deporte


Si aún no te has enganchado a hacer deporte, aquí van algunas razones para que empieces a practicarlo:

1.       La actividad física trae números beneficios para la salud: como ya hemos hablado en otra entrada hacer ejercicio te permitirá aumentar el número de capilares, aumentar tu capacidad pulmonar y fortalecer los músculos, lo que traerá consigo que mejore tu salud a nivel general.

2.       Nos ayuda a conocernos mejor, a exigirnos y a superarnos. A medida que te enganches conseguirás librarte de la pereza y la desmotivación que puedes encontrar al principio.

3.       Como se ha visto en otras entradas el deporte es un transmisor de valores que después podemos aplicar en nuestro día a día.

4.       Ayuda a perder peso. Como ya se comentó en una entrada anterior el deporte nos permite ajustar la línea. ¡Con ello nos podemos sentir bien frente al espejo!

5.       Regula el apetito. Respecto a esta razón deberías saber que hay quien dice que hace deporte para después comer lo que quiera y es que ¡haciendo deporte te puedes permitir algún lujo comiendo!

6.       Alivia el estrés y la ansiedad ya que mediante el deporte liberas la tensión acumulada. Otra ventaja que tiene relación con la anterior es que mejora la actividad cerebral.

7.       Hacer deporte te ayuda a sentirte bien contigo mismo y con lo que haces. Te ayuda a proponerte metas y objetivos que a base de trabajo puedes conseguir.

8.       Ayuda a ampliar el círculo de amigos que por lo general suelen tener una actitud “sana” por la vida. Además es una razón preciosa para conocer nuevos lugares. 

9.       ¡Hacer deporte es un buen motivo para seguir este blog!

¿Quieres alguna razón más?
 
¡Venga anímate!

miércoles, 5 de junio de 2013

Valores IV. Soledad


La soledad es el imperio de la conciencia. Becquer.

El hombre grande es aquel que en medio de las muchedumbres mantiene, con perfecta dulzura, la independencia de la soledad. Ralph Waldo Emerson.

La soledad en el deporte se vive de diferentes maneras; yendo a correr solo, saliendo a montar en bici o nadando. Incluso en los deportes de equipo también hay momentos de soledad como el jugador de baloncesto que se enfrenta a la canasta en un tiro libre.
Y es que estando solo es cuando uno se concentra plenamente por lo que es más fácil tomar conciencia de ti mismo y es entonces cuando el pensamiento pasa a un ámbito superior. Viviendo esta experiencia de soledad eres más consciente de todos tus pensamientos y de cómo los negativos te desalientan y los positivos te refuerzan. Además eres más consciente de las emociones que te suscitan ciertos pensamientos.

En muchas ocasiones me ha ocurrido que, en la soledad de una prueba deportiva, un pequeño problema me ha supuesto no hacer la marca o el tipo de carrera que tenía pensado: parar para atarme los cordones en el kilómetro 1 de una carrera porque no los llevaba bien ajustados (apenas 10 segundos) y desde entonces hasta el final de la carrera no parar de pensar lo torpe que había sido al no haberlo comprobado antes. Este tipo de pensamientos son los de “mi propio demonio” que te van minando las fuerzas de tal modo que es imposible dar el 100% de uno mismo. 

En cambio, en otras ocasiones, he conseguido evitar los pensamientos negativos gracias a los pensamientos de “mi propio ángel” como en la carrera del Rock and Roll Madrid 10 km 2012 que tenía el objetivo de bajar de 38 minutos. Esta carrera tiene un perfil más o menos llano hasta el kilómetro 4 que sube una parte de Concha Espina y después llano hasta el kilómetro 8,5 donde pica hacia arriba hasta llegar al retiro desde la Puerta de Alcalá. Durante gran parte del recorrido que fui metiendo en tiempo para llegar a bajar de 38 minutos, “mi propio demonio” me iba convenciendo de “que iba a desfallecer en el kilómetro hasta el retiro”, “que iba a bajar el ritmo lo suficiente como para no hacer el tiempo”, “que el perfil de la prueba era desfavorable”, “que donde cojones te has metido (gilipollas) si ahora estás montando en bici y no corriendo, ¿quién te mandó apuntarte a esta carrera?”. En cambio “mi propio ángel” solo tuvo que hacer cálculos sexagesimales después de haber ido marcando los puntos kilométricos y demostrarme que manteniendo un ritmo de 4´20” en ese kilómetro era suficiente para hacer la marca. En los kilómetros anteriores, mientras “mi propio demonio” me fustigaba con malos pensamientos, estaba haciendo tiempos suficientes para compensar la última cuesta. 

¿Cuántas veces has estado rodeado de cientos de personas y sin embargo te has sentido solo? 

Para experiencia en soledad que viví muy especialmente está el Camino de Santiago que realicé solo desde Ourense hasta Santiago en cuatro días en el mes de enero de 2010. He realizado cinco Caminos de Santiago pero este fue uno de los más especiales. Recuerdo que al llegar al albergue en Ourense el hospitalero me dijo: “puedes hacer del camino lo que quieras ya que estás solo: hay una pareja que te saca una jornada y andando jamás les vas a coger.” Y después cenar con él, hablar de música y de gaitas. El primer día fue el más duro. El Miño iba lleno de agua, de lado a lado de la ribera en Ourense y no me di cuenta del mal presagio que era hasta que no estuve en el camino: había tramos del camino que eran auténticos arroyos de agua. Y después el agua que caía del cielo: “¿que coño hago aquí?” me preguntaba a mí mismo y pensar incluso en volverme a casa. Pero poquito a poquito, paso a paso, fui completando las jornadas. Recuerdo la sed que pasé un día a pesar de la lluvia. Los albergues vacíos. Dormir yo solo en habitaciones de 50 camas. La flauta trucada de gaita como única compañía. Intentar secar la ropa en los aparatos de calor del techo. El capricho del día que dormí en un hostal. La periostitis. El día que llegaría a Santiago, tras comprobar que tras dejar atrás el albergue tenía 5 km de camino por el bosque, salir a las 5:30 del alberque para escuchar la noche y observarla sin linterna. Desayunar con el amanecer. Precioso. Muy poca gente en la plaza del Obradoiro y apenas encontrar a alguien que me hiciera una foto para recordar el momento. La credencial dedicada a mi abuela. La noche en Santiago y un festival de música de Radio Obradoiro.
Tal y como dijo el hospitalero de Ourense, hice del camino lo que quise y no fue más que descubrirme a mí mismo gracias a la soledad.


Así estaba el camino llegando a Cea.

 




 

El deporte también te descubre a ti mismo.

Quizá el hecho de salir pronto a correr no sea solo para entrenar sino para buscar la soledad que me permite tomar conciencia de mí mismo.

martes, 4 de junio de 2013

Chuches y tornillos de la bicicleta


Entrada dedicada a Iris.

Durante unos años fui monitor de tiempo libre en un grupo scout. De mi experiencia y buenos momentos vividos en el grupo se podría hacer otro blog. El grupo scout en el que estuve es el Pirineos 440 y durante mi primer año fui monitor de Esculta (los chavales de la Esculta tienen de 14 a 17 años). A finales de ese año, mi compañero monitor en la Esculta, Juanan y yo pensamos en hacer una acampada en bicicleta de montaña por la zona sureste de la Comunidad de Madrid. El objetivo de la acampada era doble ya que trataríamos de enganchar a los chavales a hacer deporte y a que descubrieran los parajes de esta zona de la Comunidad de Madrid ya que las acampadas siempre las hacíamos en la sierra y teníamos bastante olvidado todo lo que no fuera ésta. La acampada consistía en llegar a una conocida Presa en el parque regional del sureste a través de 20 km de caminos y carril bici y al día siguiente, aprovechando que era el día de grupo y nos juntábamos todos (chavales y padres incluidos) en Prado Acedinos llegar hasta allí para disfrutar de una buena chuletada. 

Previamente a la salida y para empezar a valorar el estado de las bicicletas (y de los chavales), dos semanas antes de la acampada hicimos una salida de reconocimiento que consistía básicamente en llegar al circuito del Cerro de los Ángeles en Getafe y vuelta. Recuerdo que revisando bicicletas, comprobando como cambiaban los platos y piñones, hinchando ruedas y cambiando alguna cámara pinchada estuvimos cerca de tres cuartos de hora hasta que finalmente pudimos salir a dar la vuelta hasta el Cerro de los Ángeles.

Recuerdo que de camino hasta el Cerro de los Ángeles una de las bicicletas tuvo un problema bastante grave por lo que el chaval que la montaba se tuvo que dar la vuelta y volver a casa (estábamos muy cerca de donde habíamos quedado). Primera baja. Durante la marcha Juanan habría el camino por delante para que los chavales más deportistas no se adelantaran demasiado y yo iba por detrás recogiendo cadáveres de bicicletas y chavales quejándose del sillín. Cuando nos disponíamos a volver a Getafe, con el grupo un poco desperdigado, se rompió la cadena de la bicicleta de Iris (una de las chavales). Cuando llegué a ella iba llevando la bicicleta andando y por la cara que llevaba estaba cansada y hastiada de la mañana montando en bicicleta. Por supuesto que Iris no había recogido la cadena rota y no sabía donde estaba. Yo podría haberla reparado ya que llevaba un tronchacadenas pero necesitaba la cadena para poderla reparar. Mientras mandamos a los chavales más deportistas a buscar la cadena, Juanan y yo empezamos a valorar soluciones: buscar la cadena, repararla y volver o que el grupo fuera volviendo poco a poco mientras uno de los dos iba a por el coche y volvía para cargar con la bicicleta e Iris. Finalmente fui hasta casa, dejé la bicicleta cogí el coche y volví hasta ellos. Habían avanzado bastante en el camino ya que Juanan, gracias a una especia de cuerda, iba arrastrando a Iris que iba sobre su bicicleta sin cadena. Ya teníamos dos bajas para la acampada en bicicleta.

Llegó el día D, la acampada con la bicicleta. La llegada al sitio donde pasaríamos la tarde y donde dormiríamos fue relativamente llevadera. Alguna queja por el sillín pero ninguna avería con las bicicletas. Mientras bajábamos la Marañosa recuerdo una conversación con uno de los chavales y de lo orgulloso que se sentía al mantenerse al margen del consumo de drogas que hacían sus amigos del barrio. A los catorce años se pueden tomar decisiones que pueden marcar el camino de una vida.
Durante la tarde estuvimos haciendo actividades y la noche la pasamos junto a la presa haciendo vivak ya que no valoramos llevarnos las tiendas de campaña para evitar peso en la bici. Lo que no nos dimos cuenta es que la combinación del agua y calor iba a tener un resultado desastroso: los mosquitos nos estuvieron picando y molestando durante toda la noche. El problema era que si dormías destapado por el calor los mosquitos te acribillaban y si te tapabas por completo con el saco de dormir para evitar los mosquitos el calor agobiaba. A eso de las tres o cuatro de la mañana bastantes chavales estaban fuera de los sacos. A las siete de la mañana estábamos por fin descansando ya que hacía algo de fresquito con el amanecer y los mosquitos se habían marchado cuando un vigilante de seguridad nos despertó y nos dijo que ahí no podíamos dormir por lo que nos teníamos que marchar. No tardamos mucho en recoger y desayunamos en otro sitio. Al final de la mañana y tras unas tres horas montando en bici llegamos al Prado Cedino, donde celebramos el día de grupo.

Y todo esto lo cuento porque he prometido a Iris que haría una entrada de chuches y tornillos para la bicicleta. Pues bien Iris: salvo que las chuches tengan un alto contenido en chocolate, éstas no son recomendables que las tomes durante la práctica deportiva ya que están formadas por azúcares complejos de difícil digestión, como ya se habló en otra entrada que puedes ver aquí.

Y aprovechando que por fin lees el blog, te animo a que ahora que tienes bicicleta nueva (y por ende, cadena nueva) empieces a montar y a disfrutar de ella junto con Capy. Si disfrutas solo la mitad de lo que yo lo he hecho montando en bici habrá merecido la pena. No te descarto que habrá días malos (como el que ya tuviste ese día de reconocimiento que he contado) pero habrá también días buenos. 

No dejes de leer la entrada porque ahora te voy a contar la parte de los tornillos y que voy a relacionar con aquellas herramientas que debes llevar para la próxima vez que salgas en bicicleta.

Cuando salimos a montar en bici la avería más común que vamos a sufrir es un pinchazo, por lo cual el material básico que debemos llevar encima será:
·     Desmontables que nos servirán para extraer la cámara que se ha pinchado.
·      Bomba de mano para inflar. Hay que asegurarse que sirve para el tipo de válvula de la cámara que llevas.
·     Cámara de repuesto. Al igual que el anterior, asegúrate que la cámara valga para tu rueda, tanto el diámetro como la válvula.
·        Si tus ruedas tienen tuerca para sacarlas de la horquilla o de los tirantes traseros es necesario que lleves una llave para poder sacar la rueda.

Como herramientas accesorias es recomendable que lleves parches autoadhesivos. Te los recomiendo de este tipo (autoadhesivos) porque el pegamento de los botes si los llevas siempre encima montando en bici con el calor se evaporan. A mí me ha ocurrido más de una vez que habiendo utilizado la cámara de repuesto vuelvo pinchar, y al sacar los parches el pegamento para reparar el pinchazo, descubrir que no queda nada de pegamento. 

También es recomendable un juego de llaves allen con destornillador de estrella ya que la mayor parte de los tornillos de la bicicleta funcionan con este sistema.

Para la reparación de la cadena sería importante un tronchacadenas y un eslabón del tipo de tu cadena, pero hay que saber utilizar bien esta herramienta.

Una llave de radios para el caso de que se te rompa un radio, pero al igual que el caso anterior, hay que saberla utilizar.

domingo, 2 de junio de 2013

Media maratón por Relevos de Móstoles


El pasado domingo participé en la media maratón por relevos de Móstoles organizada por el club los fondistas de Móstoles. Esta prueba consiste en completar cinco vueltas a un circuito en el parque de El Soto de Móstoles. El total de vueltas suman una media maratón: 21.095 metros y cada vuelta la da cada miembro del equipo por lo que en total son cinco relevos. El relevo se entrega mediante una banda que el corredor debe llevar cruzada sobre el pecho. En mi caso, iba a ser el primer relevo del equipo por lo que iba a iniciar la prueba junto con el resto de corredores. Allí se dieron cita buenos corredores de nivel popular que pertenecen a grandes clubs de atletismo de Madrid: Clínica Menorca, A.A. Alcorcón, los maratonianos de Leganés, el club de atletismo de Leganés, Suanzes... Este mundillo de las carreras populares a nivel de club es relativamente pequeño por lo que uno termina conociendo bastante gente. Al llegar allí uno no deja de saludar a unos y a otros: "¿Qué tal se te dio esta carrera donde te vi…?" "¿Qué tal se te dio esta otra?...".

El recorrido de la prueba es por caminos por lo que el calentamiento lo hago sobre los primeros 500 metros de la prueba una y otra vez para poder ver donde puede haber una piedra o un pequeño agujero que hagan que me pueda lastimar. Serán en esos 300-500 metros donde estaremos más agrupados y será muy difícil ver cómo está el suelo que tengo por debajo de mi al tener a alguien delante. Después de tres esguinces de tobillo la mejor prevención es evitar riesgos y para eso hay que ver el camino que tienes por delante. Tras 15 minutos de calentamiento hago unos progresivos y voy a la línea de salida.


En la línea de salida estoy rodeado de figuras de las carreras populares por lo que da un poquito de respeto. Trato de relajarme y no pensar en los demás. Como en el relevo de Leganés me propongo a ir por debajo de 4 minutos el kilometro y si fuera posible algo mas rápido ya que esta prueba es más corta y la conozco del año pasado. Además me propongo ir en progresivo, de menos a más.

Dan la salida y como suponía hay un grupo de unos siete corredores que enseguida forman un grupo por delante y se terminan marchando de todos los demás. Yo voy siguiendo a un atleta del Boadilla (en toda la carrera no volví a cambiar de posición salvo que adelanté a un corredor). Cuando pasamos el kilometro 1 me doy cuenta que nos vuelven a meter en el recorrido inicial como para dar otra vuelta al lago... esto no me suena. Hago memoria y recuerdo que el año pasado la prueba era de 4 km pero no fui el primer relevo... Es entonces cuando caigo que el primer relevo hace un kilometro más que el resto y los otros cuatro relevos hacen 4 km, así es como cuadra la media maratón. Bien: Acaba de aumentar mi distancia un 25% de lo que tenía pensado hacer cuando creía que llevaba el mismo 25% de la prueba hecho. Intento quitar el pensamiento negativo y convertirlo en positivo: "¡venga que solo es un km más! Es como una vuelta más al parque donde siempre vas a entrenar" Cuando llevo dos kilómetros veo que el ritmo es bueno pero también sé que me va a costar mantenerlo. Adiós a hacer la carrera en progresivo... Ahora ya solo queda mantenerlo. Llegado el kilometro 4 el ritmo cae y me noto que no puedo mejorarlo, no tengo apenas capacidad para apretar. Al llegar a la zona de relevos entrego la banda, miro el tiempo y he bajado del ritmo propuesto de 4 minutos el kilometro pero no he conseguido hacerlo en progresivo. Otra vez será.