martes, 21 de mayo de 2013

Los desarrollos de la bicicleta


La vida es como una bicicleta de diez velocidades. Hay algunas que la mayoría nunca usamos. Charles M. Schultz

El pasado domingo hice una ruta en bicicleta de carretera junto con mis compañeros de la peña ciclista Juymar. La ruta recorrió las carreteras de las vegas de los ríos Jarama y del Tajuña pasando por los pueblos de Pinto, Morata de Tajuña, Perales de Tajuña, Valdelaguna, Chinchón... A pesar de que en el sur de la Comunidad de Madrid no contamos con ningún puerto importante si que tenemos algunas rampas que como mucho tendrán un par de kilómetros o tres por lo que no son largas como para considerarlas un puerto pero sí tienen bastante pendiente, donde se pueden alcanzar porcentajes de casi el 15%. Estas rampas las conocemos como Mortirolos (en honor al mítico puerto italiano conocido como el más duro de Europa). Este domingo subimos el Mortirolo de Perales de Tajuña el cual sube a unas urbanizaciones de dicho pueblo. Para llegar a él hay que girar a la derecha al poco de entrar en el pueblo entrando desde Morata. Tras un kilometro de llano comienzan las primeras rampas pero las más duras están pasadas las primeras. Los compañeros de la peña enseguida cambiaron a un plato más pequeño y fueron subiendo la cadena a piñones más grandes. Subiendo este tipo de rampas uno no se debe preocupar por subirlas más rápido, lo único en lo que hay que pensar es en superarlas reservando para las que pueden llegar un poco más adelante. Una vez superado ese tramo difícil el resto de la subida fue más o menos constante. La bajada cuenta con un par de curvas peligrosas en las que hay que entrar despacio ya que la propia curva te echa, literalmente, hacia afuera. Al llegar al cruce con la carretera principal continuamos dirección Valdelaguna.
Aquí os dejo el perfil, extraído de la página: http://www.39x28altimetrias.com/valdeperalesporperales.html

Como habrás visto, a medida que se iba subiendo por la cuesta, los ciclistas iban cambiando la cadena a platos más pequeños y a piñones más grandes. Lo que se trata de hacer con esto es buscar el desarrollo ideal para subir la cuesta. El desarrollo es la distancia que avanzas por cada pedalada en cada combinación de plato- piñón diferente:

El cálculo sería:
Desarrollo= (Perímetro de la rueda*nº dientes del plato)/nº dientes del piñón

Con este cálculo tendríamos los siguientes desarrollos para bicicleta de carretera:

PIÑÓN
PLATO
34
36
38
39
40
41
42
46
48
50
51
52
53
11
6,50





8.03
8.80
9.18
9.56
9.75
9.95
10.14
12
5,96





7.36
8.06
8.41
8.77
8.94
9.12
9.29
13
5,50





6.80
7.44
7.77
8.09
8.25
8.41
8.58
14
5,11



6.01
6.16
6.31
6.91
7.21
7.51
7.66
7.81
7.96
15
4,77



5.61
5.75
5.89
6.45
6.73
7.01
7.15
7.29
7.43
16
4,47
4,73
4.99
5.13
5.26
5.39
5.52
6.05
6.31
6.57
6.70
6.84
6.97
17
4,20
4.45
4.70
4.82
4.95
5.07
5.20
5.69
5.94
6.19
6.31
6.43
6.56
18
3,97
4.20
4.44
4.56
4.67
4.79
4.91
5.37
5.61
5.84
5.96
6.08
6.19
19
3,76
3.98
4.20
4.32
4.43
4.54
4.65
5.09
5.31
5.53
5.64
5.76
5.87
20
3,57
3.78
3.99
4.10
4.20
4.31
4.42
4.84
5.05
5.26
5.36
5.47
5.57
21
3,40
3.60
3.80
3.90
4.00
4.10
4.20
4.61
4.81
5.01
5.11
5.21
5.31
22
3,25
3.44
3.63
3.73
3.82
3.92
4.01
4.40
4.59
4.78
4.87
4.97
5.07
23
3,11
3.29
6.47
3.56
3.66
3.75
3.84
4.20
4.39
4.57
4.66
4.75

24
2,98
3.15
3.33
3.42
3.50
3.59
3.68
4.03
4.20
4.38
4.47
4.56

25
2,86
3.03
3.19
3.28
3.36
3.45
3.53
3.87
4.04
4.20
4.29


26
2,75
2.91
3.07
3.15
3.23
3.31
3.40
3.72
3.88
4.04



28
2,55
2.70
2.85
2.93
3.08
3.15
3.45
3.60






Verás que la combinación platos más pequeños- piñones más grandes se avanza menos distancia que al revés por lo que pensarás que para avanzar más es mejor llevar platos grandes y piñones más pequeños. Bueno, pues también debes saber que para mover los platos grandes- piñones pequeños hay que hacer más fuerza para avanzar por lo que en cuestas empinadas resulta casi imposible subir con un desarrollo grande. De ahí que la gente cambie a platos pequeños y piñones grandes subiendo una cuesta. Es importante que tengas claros estos conceptos para cuando hablemos de la cadencia de pedaleo.

Es recomendable que cuando cambies de plato no cambies a la vez de piñón, la cadena sufre más y lo peor es que se te puede salir ésta en la zona del plato. Pregúntale si no a Andy Schleck ya que esa fue la razón por la que se le salió la cadena subiendo un puerto y Contador le sacó la suficiente ventaja como para arrebatarle el maillot amarillo en el Tour de Francia de 2010 que a la postre, al cabo de dos años volvió a ganar tras la sentencia del TAS a Contador.

También debes saber que no debes cruzar la cadena en exceso en el recorrido entre los piñones y los platos ya que aumentas la tensión de esta y acortas su vida útil. Si tenemos montado un doble plato de 34- 52 dientes con 9 piñones de 11, 13, 15, 17, 19, 21, 23, 25 y 28 dientes el desarrollo de plato- piñón 34-13 avanzas 5,50 metros, una distancia muy parecida a otro desarrollo que podrías llevar con la misma bicicleta plato- piñón 52-19 (5,76). En este caso es aconsejable que no vayas en el primer desarrollo ya que llevarías la cadena completamente cruzada (en el plato más pequeño y más pegado al centro de la bicicleta y en el último piñón más alejado del centro de la bicicleta). En este caso debes montar en el desarrollo 52-19.

Otros mantenimientos de la cadena pasan por limpiarla y engrasarla adecuadamente cada 200 kilómetros o cada salida con lluvia o barro.

Cuando empecé a montar en bicicleta hace 15 años se llevaban los desarrollos grandes por lo que mi primera bicicleta de carretera contaba con un plato pequeño de 42 dientes y otro grande de 53. Además los piñones no es que fueran pequeños precisamente. Necesitaba mucha fuerza para montar en bicicleta. Recuerdo que en una salida de la peña en la que subimos Abantos una persona de la peña al verme donde habíamos quedado me dijo señalando la bicicleta: “Hoy con esos desarrollos no subes Abantos”. Y así fue. En la zona más dura del puerto (con unas rampas de hasta el 17%), de pie sobre la bicicleta y retorciéndome sobre ella iba viendo como en mi cuentakilómetros disminuía la velocidad hasta que se quedó literalmente a cero y me caí al suelo subiendo porque no tenía la fuerza suficiente para dar más pedaladas en el desarrollo más pequeño.  

lunes, 20 de mayo de 2013

Prueba por relevos Ciudad de Leganés 2013


El pasado sábado participé en la XVIII edición de las seis horas en pista ciudad de Leganés. Esta es una prueba por equipos la cual se desarrolla en 12 relevos de 30 minutos de duración cada uno por lo que la prueba duraba desde las dos de la tarde hasta las ocho. Según el reglamento el relevo se produciría tras el toque de campana y al finalizar la vuelta que se estuviera dando por lo que, dependiendo en que punto te encontraras de la pista al sonar la campana, era posible que el relevo correspondiente corriera más de 30 minutos.
A pesar de no estar en buena forma por no tener ningún objetivo cerca me había propuesto ir a 4 minutos el kilómetro. Es un ritmo rápido si no estoy en forma pero partía con la ventaja de correr en pista, que es totalmente llano. A 4 minutos el kilómetro en los 30 minutos que duraría mi relevo tendría que dar 19 vueltas (una pista de atletismo tiene 400 metros).
Mi relevo estaba programado para las 14:00, por lo que iba a ser el primero que empezara la carrera junto con los demás equipos. Para este relevo hay que tener cierta sangre fría y no intentar seguir a los primeros corredores del relevo ya que, aunque solo sean 30 minutos corriendo, uno puede reventar. El resto de relevos, al producirse por corredor, no iban a salir agrupados.
Mientras me estaba cambiando cayó una tromba de agua por lo que nos tuvimos que poner bajo techo para no calarnos. A medida que fui calentando la lluvia fue amainando. Cuando nos pusimos en la línea de salida no llovía.
Al iniciarse la carrera empezamos en grupo los 13 representantes de los 13 equipos. Al principio salí algo lanzado pero antes de acabar la primera vuelta ya me habían adelantado varios corredores por lo que me olvidé de ellos y me impuse un ritmo más o menos llevadero. Así iban cayendo las vueltas. Gracias al GPS podía ir mirando mi ritmo, casi siempre por debajo de 4 minutos el kilómetro.


Dar vueltas a un circuito no es lo más divertido pero por lo menos había gente que iba animando: mi incansable (y gran fotógrafa) Maribel, Alex, Mónica (a la que tenía que dar mi relevo) y Pablo así como mis compañeros de relevos Pedro, Roberto y el Peque hacían más llevaderas las vueltas.
Entre mis compañeros en el relevo había gente muy preparada como el atleta del Club Atletismo Leganés. El cual me dobló ¡hasta en 3 ocasiones! Según me contó después ¡tiene un tiempo de 2:25:00 en la maratón de Madrid. Para que os hagáis una idea, el actual record del mundo está en 2:03:38 en un circuito como el de Berlín (que es mucho menos duro que el de Madrid) por lo que os podéis imaginar la calidad que tiene este auténtico atleta. También había gente menos preparada (pero con el mismo mérito) a la cual doblé en un par de ocasiones. En especial había un grupo en el que todas sus representantes eran féminas por lo que tenía aún mucho más mérito conseguir que 12 mujeres de un mismo club se animaran a hacer esta prueba.


Cuando apenas quedaban 5 minutos para terminar mi relevo ya empecé a notar el cansancio y empecé a bajar el ritmo. Ahora estaba corriendo por encima de los 4 minutos el kilómetro. Al empezar a correr la vuelta 19 (con el objetivo casi conseguido) me di cuenta que, por el ritmo que llevaba, era más que probable que dieran la campana según pasara la línea de meta. Así fue por lo que me tocó dar una última vuelta hasta dar el relevo a Moni y terminé corriendo 31:38 en 20 vueltas. Llegué bastante cansado.


Desde aquí quiero dar la enhorabuena a la organización y felicitar a todos los corredores que participaron en esta prueba y animaros a los que no participasteis a que os hagáis un equipo para que el año que viene podáis correr la XIX edición.

jueves, 16 de mayo de 2013

Valores (I): Esfuerzo


“...a mí no me engañas: si vomitas no disfrutas.” Manu.

Esforzarse es intentar conseguir algo venciendo dificultades. Esforzarse es algo que, muchas veces se ha oído, cada vez menos chicos y chicas están dispuestos a hacer. Quizá les acostumbramos desde pequeños a conseguir las pequeñas cosas que les supondrían un esfuerzo: cuantas veces hemos dado de comer al niño que ya puede coger la cuchara por sí solo, cuantas veces le hemos ayudado a bajarse los pantalones para hacer pis… esas acciones que a esos niños pequeños les supone algún tipo de dificultad se las estamos evitando. Les estamos evitando el esfuerzo para conseguirlas y sobretodo les estamos evitando la recompensa (o la derrota) de haberlas conseguido (o intentado) por sí mismos.

Ahí está la grandeza del esfuerzo, encontrar la satisfacción intrínseca de hacer las cosas de ese modo esforzado. Haciéndolo de ese modo quizá no importa tanto el resultado ya que es posible que te esfuerces y no consigas tu objetivo pero si te sigues esforzando y sigues venciendo las dificultades más tarde o más temprano lo conseguirás.

Sergio tiene 6 años y le encanta jugar al fútbol. Siempre que va a casa de sus abuelos juega al fútbol con su tío Carlos. El pasado fin de semana Sergio jugó un partido de fútbol en el patio. El equipo de Sergio estaba formado por otro tío suyo (que jugaba de portero ¡y que portero!) y su primo de tres años. Jugaban contra su tío Carlos y su hermana Marta de nueve años, que siendo solo dos jugadores, tendrían portero delantero (si no sabes lo que es, no has jugado al fútbol en la calle). Sergio ya sabía desde el principio que su equipo estaba en desventaja. Lo que no sabía Sergio es que su tío Carlos, para equilibrar la balanza, no iba a meter ningún gol por él mismo sino que los goles de su propio equipo los metiera su hermana Marta. Ya desde el principio Sergio dejó clara su estrategia: aprovechando que su tío Carlos y su hermana Marta al ir al ataque dejaban la portería sola, cuando recuperaba la pelota se acercaba corriendo al campo contrario y disparaba a la otra portería. Los goles iban cayendo para uno y otro lado y por supuesto Sergio se esforzaba a tope (subía y bajaba mientras su primo se olvidaba de la pelota y corría detrás de él). Cada 5 minutos había que parar para beber agua porque todos estaban exhaustos. La ventaja de un equipo y otro nunca fue mayor a dos goles y cuando ya se decidió llegar al punto de “quien meta el próximo gol, gana” (sabia frase del fútbol de la calle), el gol cayó del bando de su hermana y su tío. Por supuesto que el disgusto de Sergio fue muy grande. No le consolaba nadie. Sergio aún no se había dado cuenta que la auténtica recompensa del partido era el gran esfuerzo que había hecho. 

Como en otras lides del deporte o de la vida en general, es importante tener claro que la mejor manera para que una persona se esfuerce es precisamente que decida por sí mismo hacerlo. Que escoja que esa opción es la que decide tomar. Será más probable que la mantenga en el tiempo si lo ha decidido por sí mismo que si ha sido presionado para actuar de ese modo. 

Cuando yo practico deporte soy consciente de que escojo hacerlo con mayor o menor esfuerzo. Hay días que decido hacerlo esforzándome menos y hay otros días que decido ir a tope de esfuerzo.  Pero no tengo ninguna duda que disfruto más cuando me esfuerzo a tope. Hay quien dice que llevas el “sabor de la sangre en la boca” o también hay quien dice que “es ponerse un dorsal y uno va a tope”  y por eso te esfuerzas más. 

Mi amigo Manu siempre me abronca por esforzarme cuando hago deporte. En la última San Silvestre Vallecana Internacional, al pasar la meta y debido al esfuerzo tras una serie de arcadas acabé vomitando. Siempre me dice: “…a mí no me engañas: si vomitas no disfrutas…” pero es que si no me esforzara a tope no disfrutaría…

Tampoco quiero que te lleves a engaño: como he dicho antes no siempre que hago deporte voy a tope. Además mis objetivos deportivos pasan por compartir el deporte con más gente para que “se enganchen” que el dar mucho más de mí. Valga este blog de ejemplo: el tiempo que podría estar dando vueltas por ahí con la bici lo estoy empeñando en escribir para ver si (por fin) te pones unas zapatillas para correr o sacas la bici (que se está oxidando en el trastero…) 

El deporte es placentero en cuanto a las recompensas que al principio vas obteniendo. Cuando uno empieza a correr o a montar en bici y le pica el gusanillo de los tiempos o las medias al principio todo es mejora. Con poco que hayas hecho tu primera carrera de 10 km en 55 minutos, la siguiente es fácil que la bajes a 50 minutos siempre que entrenes un poco más. La bicicleta pasa más o menos lo mismo, al principio salen etapas a 25 km/h de media y cuando te quieres dar cuenta vas a 28 km/h. Es muy reconfortante y ves que el esfuerzo va mereciendo la pena. De ahí que el deporte te transmita la recompensa del esfuerzo.

Para esforzarse no es necesario sudar. Hay mucha gente que se esfuerza al máximo en otras facetas de la vida, mucho más de lo que uno se podría esforzar haciendo deporte, y precisamente no sudan la gota gorda.


No sé si encontré primero el esfuerzo en el deporte o si quizá ya era un esforzado antes de practicarlo pero tengo claro que el deporte me ha transmitido las recompensas que el esfuerzo me puede dar y por ello no dejo de esforzarme en mi día a día, ¿y tú?